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Columna 010:
Transexualidad: viviendo en el cuerpo equivocado

(parte 2)

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

En la columna pasada comentábamos acerca de la iniciativa que se encuentra sobre la mesa de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en torno al transexualismo, que no es otra cosa que la modificación del sexo ya preestablecido por el opuesto.

 

Existen muchísimas posturas en torno a éste debate, que lejos de ser político, es personal, por eso es que en esta entrega mencionaremos las definiciones científicas del transexualismo. Además del procedimiento por el que se somete el individuo para poder modificar su cuerpo.

 

La prisión de tener otro cuerpo

 

El ‘Diccionario Esencial de la Lengua Española’ (de la Real Academia Española) nos menciona que transexualidad es “dicho de una persona: Que se siente del otro sexo, y adopta sus atuendos y comportamientos”.

Dicho de una persona: Que mediante tratamiento hormonal e intervención quirúrgica adquiere los caracteres sexuales del sexo opuesto”.

 

Mientras que el Programa Educativo Millennium, editorial Thema, nos menciona que “el transexualismo es un trastorno grave de la identidad sexual en el cual el individuo siente gran malestar e inadecuación por pertenecer a un sexo anatómico y biológico determinado”.

 

Copyright © Desconocido.
Modelo: Desconocido.

 

Estas personas (hombres o mujeres) nacen siendo de un sexo pero con mentalidad y deseos del opuesto. Es muy difícil de entender dicho tema, y lo es porque nadie experimenta el verdadero dolor por el que estos individuos atraviesan, quizá, toda su vida.

 

Y para acabar con gran parte de ese dolor emocional es el deseo de cambiar de sexo y vivir así; porque de lo contrario se sienten dentro de una prisión psicológicamente atormentada. Y es como a lo largo de su vida van adoptando diversas formas en su comportamiento, hasta en sus maneras de vestir, tratando de emular al sexo opuesto (que finalmente es el que les pertenece, según ellos).

 

El que una persona vista con las ropas del sexo opuesto no quiere decir que sean travestistas. Es decir, hay hombres que prefieren vestirse de mujeres sólo por la excitación (o fijación psicológica) que ello les provoca, pero jamás pensarán en cambiar su anatomía masculina. En cambio, los transexuales, visten de mujer el cuerpo ajeno con el que fueron traídos al mundo, porque así es como sienten que verdaderamente les corresponde.

 

Homosexuales tampoco son, porque ellos están convencidos de su anatomía sexual con la que nacieron, y no la cambiaría. Son hombres que gustan de los hombres. Y los transexuales son mujeres (o bien, hombres) atrapadas en cuerpos de hombres (o bien, mujeres), y para ello necesitan modificar su cuerpo.

 

La frecuencia con que aparece este trastorno es difícil de valorar. Algunos autores la habían situado en uno de cada 100 mil hombres y en una de cada 130 mil mujeres” [Programa Educativo Millennium. Edit. Thema. Edición 2000. Página 872]. En tanto, hoy día, las cifras pueden ser aún mayores.

 

Aún no hay ningún indicio científico que demuestra la causa de este trastorno. Mientras tanto, en otros países el gobierno es quien costea los gastos de los individuos que desean cambiar su anatomía sexual. Pues la operación en hospitales privados suelen traspasar hasta 10 veces el presupuesto del interesado (ya que no es un procedimiento fácil).

 

El procedimiento es un tanto delicado, complejo y laborioso. Se necesitan llenar muchos trámites, terapias psicológicas, adaptaciones, etcétera, para poder concluir con el cambio de sexo, mediante una cirugía que es irreversible.

 

El proceso es el siguiente [Con información del Periódico Reforma. Legislan cambio de sexo en DF. Sección Ciudad. Jueves 31 de enero de 2008. Reportero: Jesús García. Editor: Alex Castillo]:

 

• Psicoterapia. Al menos dos años para descartar alteración mental.

• Cambio de vida. El interesado (a) debe vivir al menos un año como el sexo opuesto, sin operarse.

• Tratamiento. Se recetan hormonas para hombres y testosterona para mujeres.

• Operación. De aprobar el diagnóstico psicológico y médico, procede la reasignación de sexo.

 

Y aún con todo esto, nunca podrá llegar a ser una mujer o un hombre en plenitud. Por ejemplo, el hombre que cambia de sexo, nunca podrá embarazarse; y la mujer que modifica su anotomía por la de un varón jamás podrá embarazar a una mujer.

 

NOTA: En la siguiente columna, parte tres: Nancy García González (escritora), nos habla, en general, sobre éste trastorno, y por el que la ALDF está debatiendo; por cierto, esta escritora de origen Cubano lanza ‘Atrapada en otro cuerpo. La vida de un transexual cubano’.

 

 

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’, así como El logotipo y nombre de ‘Cardinal’, están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

 

© La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

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¡Hasta la próxima!
 

 
 
 
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