CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 013:
La dependencia como fuente de autoestima herida

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

Han pasado tantas circunstancias que, a la vez, me han permitido creer que el verdadero placer de la vida se manifiesta a cada momento…en que la historia de nuestra existencia es más cercana.

 

Es decir, que a cada paso que doy me voy dando cuento de esa realidad sospechada desde tiempo atrás, es real. Verdaderamente me encuentro en una transición de poner en claro mis ideas en cuanto a lo que he hecho durante los más de cuatro meses ya transcurridos del 2008.

 

Lamentablemente hay quienes no se han dado cuenta de lo que ha pasado en su entorno. Otros ni siquiera creen que algo pasó; y otros más, sabemos y estamos conscientes de que la vida no pasa por el simple hecho de pasar.

 

Hay un algo que surge de nuestras acciones —esas que nos hacen sacudir de una manera permanente—. Que eso, traducido de una manera más sencilla: nos siembra un nuevo aprendizaje de nuestra y para nuestra propia vida.

 

Sí. Cuando nos damos cuenta que no estamos viviendo la vida que siempre pensamos, o soñamos, tener. Aramos la tierra de otros, y la nuestra está incompleta, casi desértica.

 

Y es que en cierta ocasión, conversando con un buen amigo —de quien, por respeto, prefiero omitir su nombre— fulguraba entre mis pensamientos una enorme pregunta “¿por qué nos conformamos con lo

 

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Modelo: Kevin Downs.

 

que tenemos (sin caer en la avaricia)?

 

Éste amigo —del cual les comento— me dijo: “mira Israel, el amor no se hizo para mí. Hay tantos hombres por los cuales vale la pena seguir. Y para ellos vale la pena seguirme. No creo que pueda cambiar; y menos a estas alturas. No me siento capaz de mantener una relación seria… así de manita sudada, o de vivir juntos. Soy feliz en el reventón. Con mis amigos voy a bailar; me encuentro a un chico y me voy con él. Si al otro día no se acuerda de mí, ni modo; al menos estuve con él. Así me acostumbré a vivir…”.

 

Fue entonces cuando detuve su insospechada refutación. No hables más —le dije—. No podía creer que seres humanos se detengan a una vida que ni siquiera ellos mismos quieren. Los seres humanos ambicionamos una vida mejor; una vida donde podamos sentirnos orgullosos de nosotros mismos. ¿Para qué esperar a que otros nos guíen por la vida? ¿Por qué se dejan llevar por la sombra de otros?

 

Porque, en la mayoría de las ocasiones, dependemos de lo que los demás digan. De lo que otros piensen. No actuamos si los demás no actúan. Somos seres humanos, pero también, somos personas, individuos. Sí, necesitamos de los demás, pero no nos regimos por ellos.

 

A finales del siglo XVI, Montaigne (1533-1592) ya sostenía que «el hombre vive en sociedad porque lo necesita y no porque le agrade hacerlo»... Si Montaigne ponía el acento en desatarnos, en abolir la dependencia, Pascal aporta una mirada analítica: «no importa si nos desatamos o no, no se trata de lo que hacemos sino de establecer por qué lo hacemos. Lo que sucede es que no estamos satisfechos con la vida que llevamos, y entonces nos juntamos para vivir un poco la vida de los otros. Queremos vivir en la vida de los demás y por eso nos esforzamos en que los otros nos aceptan»” [‘Hojas de Ruta. Colección Completa’ de Jorge Bucay. Océano].

 

Según Pascal (1623-1662), esta dependencia es parte de nuestra miseria y deberíamos deshacernos de ella. Él cree que nos quedamos colgados de la vida de los demás justamente porque nos estamos llegando a ser lo que deberíamos de ser’, apunta Bucay.

 

Es muy valido seguir un modelo de conducta, vida o hasta de acciones; pero jamás la imitación de otro. Porque, en primera, nunca seremos como los demás, o como quieren que seamos. Y en segunda, porque no viviríamos a gusto. Somos seres únicos. Unos prefieren vestir de una forma, otros no. Unos gustan de hablar de cierta manera, a otros de disímil forma…

…unos más preferimos escribir la realidad que se pinta en las calles; pero otros desean dibujar sólo lo que el mundo les permite. Hay quienes les gusta ir a comer a cierto tipo de restaurantes, porque pueden o porque quieren; otros, simplemente, no pueden o no quieren hacerlo… sea como sea, las etiquetas o estereotipos no son más que formas de comportamiento ejercido por un círculo de personas. Pero no es obligación de nadie seguir el mismo camino.

 

Otra forma de depender de los demás es cuando no se ha aceptado como es. Estar en el ‘clóset’ obliga a la persona o individuo a forjar una vida similar a la de los heterosexuales. Porque no se tiene el valor, capacidad o, simplemente, la forma de mostrarse ante los demás con todo y sus preferencias homosexuales. Que en parte tiene cierta justificación este tipo de dependencia, pues en la sociedad en la que vivimos, en donde la homofobia es latente, no queda otra opción que hacerlo.

 

La dependencia familiar es cuando no puedes hacer nada si tu familia no lo ha consentido previamente. Las decisiones acerca de tu vida tienen que ser aprobadas por ti mismo, no por el círculo familiar. Los consejos son validos (siempre lo son), pero la decisión final es de cada quien.

 

O bien, la dependencia hacia la atmósfera amistosa. Este tipo de dependencia orilla al individuo a una aspiración irreal. El querer ser o sentirnos como los demás nos va denigrando como personas. Porque no estamos viviendo nuestra vida, sino la del amigo. Porque queremos ser de determinada forma para ser aceptados en el círculo de ‘amigos’.

 

Pero ojo atento: el que se jacte de ser tu amigo, jamás te querrá cambiar a su manera o estilo de ser o de vida. El amigo te quiere como eres —aunque no debamos confundir con querer ayudar a que seas mejor. Porque un amigo puede intervenir en tus acciones si nota que tu camino lo estás ensombreciendo—.

 

Solo detengámonos un momento y reflexionemos esto: ¿imaginémonos si todos fuéramos iguales? Simplemente no avanzaríamos en nada. Todo se reduciría a un mismo estilo de vida, las mismas cosas, los mismos pensamientos, la madurez llegaría a un cierto límite… todo el tiempo igual. Es como cuando comes por varios días el mismo platillo, a determinado tiempo termina por fastidiarte.

 

Es verdad que la felicidad absoluta no existe. La felicidad está construida por momentos, momentos que nosotros mismos procreamos con nuestras actitudes; con nuestra forma de pensar. No podemos cambiar a las demás personas si antes no cambiamos nosotros mismos. No pidamos lo que no estamos dispuestos a ofrecer.

 

No señales lo que no te gustaría que te señalaran. Y bien dice la frase: “vive y deja vivir”. Pero sobre todo, vive como tú quieres vivir. Porque cuando no eres como quieres realmente ser, ni siquiera los momentos te saben bien.

 

Las diversas formas que el ser humano tiene de llevar su vida no es motivo para denigrarlos. Simplemente están en la búsqueda de una identidad; quizá no lo logren, pero lucharon por ello. El luchar por lo que queremos y por lo que somos no se reduce en marchas, en manifestaciones, en mítines; es más que eso.

 

La búsqueda de nuestra propia identidad es algo así como: que una persona que fue obligada a estudiar medicina, un buen día decide ir tras sus sueños y años más tarde lo vemos como el mejor de los pintores —o al menos uno de los mejores—. El día en que tomemos las riendas de nuestra vida, ese día estaremos dando un gran paso para ser mejores seres humanos, mejores personas.

AVISO IMPORTANTE

 

Para todos los lectores que eran asiduos a seguir mis letras en la Agencia de Noticias sobre Diversidad Sexual, les comunico que me he despedido de dicho espacio. La columna en la que escribía ‘Edén: Libertad de Ser’ sigue siendo de mi autoría pues está resguardada bajo los términos de derechos de autor (copyright).

 

Lamentablemente uno tiene que tomar decisiones cuando su dignidad como escritor puede ser mermada. Y como lo he dicho siempre, no soy profesional que se deje manipular.

 

Pero estoy aquí en éste espacio que me ha brindado VeracruzGay desde hace varios meses atrás. En puebla también lo estoy (www.gpuebla.com). Próximamente estaré escribiendo para HermosilloGay (www.hermosillogay.tk). Y para el continente europeo, estaré escribiendo en la revista virtual española UniversoGay (www.universogay.com).

 

Muchas gracias por seguirme. Y recuerden, siempre habrá algo qué decir de la pluma de Israel Mendoza Torres. Gracias.

 

 

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’, así como El logotipo y nombre de ‘Cardinal’, están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

 

© La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

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¡Hasta la próxima!
 

 
 
 
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