CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 027:
Matthew Mitcham: orgullo homosexual australiano en

Beijing 2008.

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

Los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 estuvieron colmados de muchas sorpresas desde su inauguración hasta su clausura —enfáticamente fascinantes. A juicio personal, el espectáculo más glamoroso y hermoso de todos—.

 

Pasando, también, por muchos récords olímpicos abatidos, triunfos anunciados, victorias inesperadas, jóvenes promesas del deporte en el mundo sobresaliendo, enojos, llantos, decepciones, etcétera.

 

Sin embargo, uno de los pocos atletas que estuvieron en la mira de todo el mundo debido a sus declaraciones y tras haber obtenido la medalla de oro en las pruebas de clavados, fue el australiano de apellido Mitcham.

 

Made in Australia

 

Matthew Mitcham nacido el 2 de marzo de 1988, en Brisbane, Queensland (Australia), y abanderado de la Delegación Australiana en ésta justa, reveló al ‘Sydney Morning Herald’, hace unas semanas, su preferencia homosexual.

 

Con estas declaraciones, también se convierte en uno los escasos deportistas abiertamente homosexuales que compitieron en Beijing.

 

Copyright 1: ©  Desconocido. 2: ©  Desconocido.
3, 4 y 5: © Getty Images. 6: © Matthew Mitcham.

 

Ya pasados cuatro años, en los también Olímpicos, la revista ‘OutSports’ registró 11 deportistas claramente homosexuales que competirían en Atenas 2004. Mitcham no figuraba en dicha lista ya que aún no aceptaba públicamente su orientación sexual. No obstante, en éste año, por supuesto que encabezaba la lista de dicho magazine; además de esperar mucho de él en ésta ya clausurada justa.

Mitcham en Beijing 2008

 

Matthew Mitcham, de un metro con 74 centímetros de estatura y un peso de sesenta y siete kilogramos, imposibilitó a los chinos para que se llevaran las ocho medallas de oro en las pruebas de clavados, al dominar la plataforma de 10 metros. Fue una sorpresa para muchos.

Con lágrimas en los ojos, Mitcham recibió su medalla de oro en el escalón número uno, adjudicándose el trono, igualmente, del mejor del mundo.

 

Matthew se convierte en el primer hombre australiano en ganar una medalla de oro en las Olimpiadas dentro de las pruebas de clavado, pues su país no ganaba medallas similares desde 1994 en ésta disciplina.

 

Definitivamente que es de los pocos homosexuales que manifiestamente descubren su verdadera identidad sexual —aunque no era una obligación haberlo revelado, Mitcham prefirió ser honesto así mismo. ¿Sus razones? Sólo él las tiene claras—. Esto no impidió que su delegación deportiva lo nombrara abanderado ante los Juegos Olímpicos del año en curso.

 

 

Para mí —que estuve siguiendo cada una de las pruebas del australiano— me atestó de una gran emoción el saberlo medallista de oro. Y no por el simple hecho de ser una condecoración dorada; sino también, porque es un homosexual que ha roto con ese estigma que se tiene de las preferencias hacía el mismo sexo. ¿Orgullo? También. Porque al ver que aún a pesar de que la gente supo de su preferencia homosexual, le mostró su apoyo al elevarle aplausos en todo momento. No obstante, para muchos no fue de gran relevancia.

 

Pero lo más significativo es lo vivido en éstos momentos, en sus tan sólo 20 años de recorrer el camino; y más aún, en la trayectoria que está forjando en el mundo del deporte.

 

 

La puntuación olímpica

 

Así es, un homosexual declarado, se ha convertido en medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, quien obtuvo de varios jueces calificación perfecta (10). Así se da a conocer Matthew Mitcham, quien actualmente reside en Sidney, en los Juegos Olímpicos de éste año.

 

Así los resultados:

 

Matthew Mitcham / Australia / 537.95 / Oro

 

Luxin Zhou / China / 533.15 / Plata

 

Gleb Galperin / Rusia / 525.80 / Bronce

 

Notal referencial: Clavadista / País de origen / Puntuación final / Medalla

Declaraciones políticas también

 

El ahora medallista olímpico, recientemente dio a conocer su punto de vista sobre el tema de las uniones homosexuales, “tiene la mente cerrada”, refiriéndose al Primer Ministro de Australia por resistirse rotundamente a éste tipo casamiento.

 

Para el australiano, no es un problema mostrarse al mundo tal cual. Así lo dio a conocer, refiriéndose a la relación homosexualidad-deporte: "son todos los demás los que piensan que es especial cuando la homosexualidad y el deporte de élite van de la mano", con esto dejó en claro que no se siente segregado. Al contrario es un deportista de élite que tiene una preferencia sexual distinta a la heterosexual… esa su única diferencia.

 

Entrenador con sangre mexicana

 

Salvador Sobrino, quien entrena a Matthew Mitcham desde hace tres años en tierras australianas, es de origen mexicano.

 

Estuvo a cargo del equipo mexicano en los 90. Fernando Platas consiguió sus primeros Juegos Olímpicos (Barcelona 1992) bajo la batuta de Sobrino.

 

 

Ya para el año 1995, Salvador recibió lo que sería una oportunidad inmejorable por parte de Australia. Él acepto y cambió su residencia a aquel país.

 

Y así han transcurrido tres años. Hoy por hoy, se convierte en entrenador de un medallista olímpico, el mejor de todos.

 

Al momento de galardonar a Matthew Mitcham, con la merecidísima medalla de oro, la delegación australiana que viajaba con ellos, tomó a Salvador Sobrino para alardearlo por dicha victoria del joven clavadista (que a bien, es compartida con éste talentoso compatriota).

 

Estoy emocionado. Es un triunfo de Australia que he esperado por años… una parte es de México” dijo al sentirse orgulloso de ser mexicano. Y agregó “…es un gusto que nosotros podamos demostrar que en México hay mucho talento”.

 

Lo que realmente importa

 

Así es como queda claro que un homosexual también es apasionado al deporte, y puede convertirse en número uno del mundo. Realmente no importa la preferencia sexual, lo verdaderamente trascendental es el espíritu deportivo que posee, el entusiasmo con que se realizan las actividades, cualesquiera que sean.

 

Muchas felicidades a éste joven deportista que ha decidido romper las barreras que a él mismo le impedían continuar en su camino como un homosexual triunfador.

 

 

Esperemos que éste sea uno de los muchos ejemplos que se den en todo el mundo, para mostrar —no demostrar; más que a sí mismos— que somos gente productiva, triunfadora y luchamos por las mismas pasiones por las que pelean los que se llaman hipócritamente “normales”.

 

¡Merecidísima medalla de oro para Matthew Mitcham!

 

 

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’, así como El logotipo y nombre de ‘Cardinal’, están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

 

© La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

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¡Hasta la próxima!

 

 
 
 
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