CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 031:
Anabel ochoa: la despedida inesperada de una amiga

(parte 2)

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

Y continuando con éste merecido homenaje luctuoso en honor a Anabel Ochoa, la segunda parte de la entrevista en exclusiva que me concediera hace poco más de un año.

 

-------------- 

Entrevista a Anabel Ochoa por Israel Mendoza Torres
Copyright © 2007 - 2008 Israel Mendoza Torres
Prohibida su reproducción parcial o total de dicha entrevista
Reproducción de la entrevista realizada el sábado 6 de octubre de 2007

 --------------

 

En la presentación de su libro ‘El Conversador y otros relatos’, Anabel Ochoa confirmó que las sociedades forjadas por nuestros antepasados no fueron tan claras y honestas como se pensaba —finalmente, la iglesia ha sido quien ha impuesto límites—.

 

Cuando yo miro a nuestros antepasados más recientes se me cae la cara de vergüenza de la banda de puercos degenerados que eran; pero con máscara, en silencio. Es decir, abuso sexual infantil ha habido toda la vida; pero la ropa sucia se lavaba en casa. Y esos niños no tenían a quién pedir ayuda.

 

Copyright 1 y 2: © 2007 - 2008.
Israel Mendoza Torres.

 

Un padre, un abuelo, un tío, un padrastro abusaban de sus hijos dentro de la propia casa. Parecía una sociedad más limpia. Era una sociedad sucia, agusanada… Porque el abusador se alimenta del silencio y de la doble moral. La doble moral es la mayor degeneración humana que pueda haber”.

 

Sin embargo, se siente afortunada y orgullosa de pertenecer a éste presente que, si bien no están las cosas mejorando en muchos sentidos, la juventud actual está tomando decisiones muy importantes que reflejarán el futuro de sus familias y del mundo entero.

 

Yo sólo puedo alegrarme de estar en este presente. Yo veo jóvenes llenos de valores, jóvenes honestos… veo jóvenes y chavas que deciden cuándo van a tener relaciones, con quién y bajo qué condiciones… veo que planifican su vidaMi visión humilde, es que los jóvenes tienen más valores que nunca, que son menos cínicos. Que están formando mejores parejas, y tienen más relaciones de igualdad (de hombre y mujer). A eso sí le llamo valores, no valores a la hipocresía”.

 

La entrevista en exclusiva. Segunda parte

 

Anabel Ochoa había comentado, en la conferencia que tuvo a lugar el mismo día de la presentación de su libro, que “La cultura sexual va mucho más allá de penes y vaginas”.

 

I. M. T.– Tú que ya tienes 20 años radicando en México, ¿cuáles son las similitudes y diferencias que hay entre México y Europa, con respecto a la cultura?

 

A. O.– Mira, he vivido en muchos países. Yo he vivido en India, Nepal… He vivido en Indonesia, la Isla de Bali… He vivido en África

 

I. M. T.–  ¿Cómo es la sexualidad en India?

 

A. O.–  La sexualidad es íntima, es interna. Hay un gran culto al arte amatorio; pero no existe la sexualidad afuera del matrimonio. Existe la sexualidad sagrada, en los templos. Y existe la sexualidad de pareja, que es muy rica, muy rica. Una pareja de recién casados domina un arte amatorio de un kamasutra completo. Pero jamás encontrarás sexualidad en la calle

 

I. M. T.– Entonces, ¿no podemos hablar de programas, como el tuyo en la radio, sobre sexualidad allá, abiertamente al público?

 

A. O.– Cabría. Tendría que ser absolutamente distinto, ¿no? Es un abismo cultural. Siempre se puede hacer un programa de sexualidad. Pero habría que hacer una investigación profunda.

 

En cambio, por ejemplo, en México, pues sí te resultan las similitudes, las hermandades, que hay culturales, sí me han permitido. Sobre todo, fíjate bien, bendita lengua común, ¿No? Yo odio la conquista, y todo ese tema; pero lo único que le agradezco a la historia  es que nos ha permitido tener la misma lengua, y hermanarnos en el mundo por la misma lengua. Creo que lo único bueno que nos ha dejado las conquistas de los pueblos.

 

Entonces, pues gracias a ese lenguaje, te puedes hermanar y te puedes adaptar y adoptar. Porque a mí, México me adoptó. Entonces, hay abismos culturales en muchas cosas. Pero los humanos, finalmente, ¿qué queremos?: amar y ser amados. Creo que es lo único que buscamos en la vida: ser amados.

 

I. M. T.– La sociedad ha evolucionado tanto, que para otras culturas somos el reflejo de muchísima libertad y muy atrancados a otras más. Se han hecho tabúes de programas como el tuyo (que es de sexualidad); sobre todo en Asia. ¿Qué necesitan esas personas para poder adentrarse a la evolución humana correspondiente a la sexualidad? ¿Es cuestión, solamente, de cultura, de política…?

 

A. O.– ¿A qué te refieres concretamente?

 

I. M. T.– Hace unos años que tuve la fortuna de convivir con algunos japoneses, me decían “Israel, nunca había escuchado un programa como ese en donde se hablara específicamente de sexualidad” —refiriéndose al programa radiofónico que tu tienes—. Pues ahí mismo tú mencionas que “las cosas hay que decirlas por su nombre”; y en Japón no se puede hablar tan abiertamente de la sexualidad.

A. O.– Si. Pero cada vez que decimos los asiáticos… Asia es un continente tan grande… nada tiene que ver un chino con un japonés, con un tailandés, o con hindú… Ahora si hablas concretamente de la cultura japonesa... Es una cultura abismal. Todos los camaradas que tengo, han intentado adaptarse a la vida japonesa, les ha resultado absolutamente imposible

 

I. M. T.– Así es. Porque, por ejemplo, aquí en México, la pornografía es con personas, seres humanos; y allá son dibujos, caricaturas…

 

A. O.– Uy, Japón tiene una pornografía bestial. De las más bestiales y crueles que puedan existir en el mundo. Pero hay cosas culturales, por ejemplo en Japón, puedes mostrar todo menos el sexo femenino. Los órganos sexuales femeninos están prohibidos a todos los niveles, es un tabú.

 

Sin embargo, usan pelucas para la vulva. Hay fabricantes tradicionales de pelucas para el pubis de las mujeres. Entonces, son cosas que no las podemos entender ni al derecho ni al revés. Habría que estar un poco con ellos. Es una sexualidad muy, muy diferente. Pero de pronto hay una sexualidad del ejercicio de la práctica del sadismo, por ejemplo, es la más cruel que he podido conocer.

 

 

I. M. T.– Cambiando de tema, en los últimos años, la política de México ha evolucionado tanto, que ha habido reformas como la despenalización del aborto (que es a las doce semanas), ¿qué opinión te merece?

 

A. O.– Bueno, a mí me parece que los ciudadanos deben de tener las leyes que se merecen y que hay que luchar por ellas. Entonces, yo soy una persona que hago mi trabajo respetando la ley; siempre dentro de la ley. Cuando no había una ley de aborto y a mí acudían para decirme “¿dónde puedo abortar?”, pues les decía «hija, en Estados Unidos o en Francia. En México no, porque es ilegal».

 

En el momento en que legalizan la interrupción del periodo del embarazo, doy información de dónde puedes interrumpir legalmente el embarazo. Soy respetuosa de la ley. Las leyes no las hago yo; las leyes las hacen los representantes ciudadanos. Y creo que la labor de los ciudadanos es luchar porque tengas leyes adaptadas a tu realidad. Ya en los sitios en que se apruebe o no se apruebe ya no es cosa mía. Respeto el suelo que piso.

 

I. M. T.– En España, por ejemplo, hubo un momento en que la eutanasia se convirtió en un tema tan polémico, por lo duro y complejo que es construir una ley para ella. Y ahora en México está pasando por un hecho similar. ¿Qué opinas acerca de todo esto?

 

A. O.– La eutanasia es un tema delicado a tocar. Yo estoy absolutamente en contra del ensañamiento terapéutico. De cómo hay gente que está en coma y le ponemos una bomba respiratoria y lo tenemos ahí años y años. Creo que uno tiene el derecho a elegir su propia muerte. Estaría bueno que alguien te vaya a obligar a vivir cuando no quieres (risas).

 

Pero también es un tema delicado, porque si no se legisla bien pues de pronto podemos tener ahí al abuelito que tiene una fortuna, y entonces decidimos finiquitarlo cuanto antes para heredarlo. Entonces, sí es una legislación muy delicada, que debe de controlar que la persona decida libremente. El problema es cuado deciden por ti. Porque poderoso caballero es Don Dinero.

 

Y dejó muy en claro que los estudios no son sólo para tenerlos de recuerdo, es para brindarle a la sociedad parte de esa experiencia. “Siempre he señalado que cuando uno tiene el privilegio de estudiar una carrera le tienes que regresar a la sociedad algo. Porque, realmente, quedarse con un título enmarcado en la sala de la casa… pues la verdad no. La hayas estudiado en universidad pública o privada, a mí me da lo mismo”.

 

De la misma forma, habló sobre su descontento, que tiene como función actual, la psicología industrial. “La psicología industrial, por bonito que suene, está al servicio del explotador para joderles la vida, psicológicamente, a los empleados”.

 

En la siguiente columna, la tercera parte de ésta entrevista en exclusiva con Anabel Ochoa EN UN MERECIDO HOMENAJE.

 

 

IMPORTANTE: Copyright © 2008 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’, así como El logotipo y nombre de ‘Cardinal’, están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

Blogs del autor:

 

http://israelmendozatorrespresenta.blogspot.com

http://homosexualidadresponsable.blogspot.com
http://planetaenlibertad.blogspot.com

http://imtdenunciaciudadana.blogspot.com

 

© La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

Expidan todos sus comentarios, quejas o sugerencias al correo electrónico: Correo electrónico
 

¡Hasta la próxima!
 

 
 
 
© VeracruzGay.com & Israel Mendoza Torres ● 2008 ● Derechos Reservados ● México