CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 057:
Pecadores condenando supuestos "pecados"

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 

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1: © Tomado de internet. Javier Lozano Barragán. 2: © Tomado de internet. Logotipo OMS.
3: © 1996 Phil Borges - His Holiness, the Dalai Lama. 4: © 2008 Editorial El Porvenir S.A. de C.V. 5: © Frank Miller.
6: © Tomada de internet. Ray Field. 7: © Tomada de internet. Martín Drennan de Galway. 8: © Tomado de internet. Norberto Rivera Carrera.
9: © Tomado de internet. Prohibición del matrimonio gay.

 

Es sorprendente como la sociedad toma de sí misma todo lo negativo y no da paso al verdadero conocimiento y al respeto mutuo, que la llevaría a la madurez, y por supuesto, a la felicidad.

 

Si todos fuéramos respetuosos de cómo desean vivir las demás personas —sin lastimar a terceros verdaderamente— estaríamos viviendo en un mundo de paz. Lamentablemente no es así. La preocupación y morbo que muchas personas tienen por el vivir y sentir de los demás provoca intolerancia, falta de respeto, anarquía.

 

Leía hace ya más de un mes (el año pasado) declaraciones de quien se auto nombra (por sus acciones) ‘vocero de Dios’ —tal como se lee— y me parecieron soberbias e hipócritas… discriminatorias y ventajosas. Un título adjudicado por un miembro de la iglesia católica al declarar lo que piensa Dios—cómo puede saber lo que piensa si nunca lo han visto; aunque se le haya estudiado no saben lo que él piensa. Es absurdo—.

 

 

He aquí las declaraciones paradójicas del Cardenal mexicano, Javier Lozano Barragán, en Roma, que también fue Ministro de Salud del Vaticano: “Los homosexuales y transexuales no entrarán jamás en el reino de los cielos, y no lo digo yo, sino San Pablo… Uno no nace homosexual, sino que se convierte por razones diferentes, de educación, o porque la propia identidad no se desarrolló durante la adolescencia”.

 

Puede que no sean culpables, pero actuar contra la naturaleza y la dignidad del cuerpo seguramente no les garantiza entrar al reino de los cielos, pues eso ofende a Dios” [“‘Cierra’ cardenal cielo a los gays”. Irene Savio (corresponsal). Periódico Reforma - Corazón de México. México, D.F. Año 17, Número 5,826. Jueves 3 de diciembre de 2009. México. Primera Plana].

Resulta ser cierto que la misma ignorancia provoca soberbia en las personas, porque creen tener la verdad absoluta —¿la iglesia ha dicho toda la verdad desde siempre?—.

 

A pesar de los estudios realizados por la ciencia, la ignorancia coloca límites. Y no siempre la falta de conocimiento es por escases de recursos, también es alimentada por intereses propios y oscuros. Lamentablemente la iglesia ha tergiversado toda información decretada por la ciencia para mantener la manipulación, que desde siglos, ha tenido hacia la gente.

 

La iglesia católica piensa, y sostiene, que la homosexualidad erradicará de una persona cuando ésta acepte ir a terapias psicológicas o acercarse a la palabra de Dios. En la realidad, coexistimos muchos homosexuales que creemos en Dios, más no en cómo manejan la religión las personas que se hacen llamar ministros de Dios, que utilizan la “palabra divina” para cometer actos que también serían condenados ante los ojos de ese ser supremo, que insisten, es un ser castigador, impune e injusto (según sus palabras y hechos). Sin embargo, creo firmemente que Dios es amor, no odio ni venganza ni discrimina a sus hijos, como la mayoría de los sacerdotes en todo el mundo.

 

En definiciones…

 

Hace un par de años entrevisté a Ricardo León, psicoterapeuta, especialista en situaciones de pareja e individuales, y me comentaba lo que para muchos está en nuestro conocimiento, “no es considerada enfermedad, ni problema. En 1973 la Organización Mundial de la Salud, la eliminó como un trastorno sexual o como una enfermedad psicosexual. Y la dejó únicamente, como las personas que viven su sexualidad con personas de su mismo sexo, en el caso de la homosexualidad. Entonces, bueno, a partir del ’73, se sabe, según la OMS, que no tiene una connotación de enfermedad” [“¿Por qué existe la homosexualidad?”. Israel Mendoza Torres. Anodis.com. Columna Edén: Libertad de Ser. Lunes 6 de junio de 2005].

 

 

Un homosexual no se hace. Eso me queda muy claro. Un individuo que ve jugar con muñecas a sus hermanas o amigas no necesariamente estará propenso a jugar de la misma manera, ni querer comportarse como ellas. Hay muchas teorías que indican que aunque los niños se desarrollen en escenarios femeninos o bien, aparentemente homosexuales, no serán homosexuales por ese hecho. No obstante, si el niño es homosexual estará inmerso en un ambiente de confort.

 

Y la iglesia cree que si los hombres y mujeres somos educados, desde la infancia, en escenarios propios de las actividades de cada género nos desarrollaremos “correctamente” y llevaremos una vida “felizmente heterosexual”.

 

Justamente en este punto es cuando los cuestionamientos brotan insospechadamente, por ejemplo, ¿la felicidad es exclusiva de las personas heterosexuales? La respuesta siempre será obvia: la felicidad en un ser humano es encontrada en diversos ámbitos, personas. La ciencia ha demostrado que si un niño es educado mediante estrictos escenarios masculinos, puede ser homosexual, a pesar de ello. Entonces un homosexual no se hace; creo que nace siendo homosexual —siendo una hipótesis nada más—.

 

Bien, homosexual, propiamente dicho, es definido como “dicho de una relación erótica: Que tiene lugar entre individuos del mismo sexo” [“Homosexual”. Diccionario esencial de la lengua española. Real Academia Española. España, 2006. Editorial Espasa Calpe. Página 786].

 

Mientras que para la psicología, “dícese del sujeto que mantiene relaciones sexuales con individuos  de su propio sexo” [“Homosexual”. Manual de Pedagogía y Psicología. Volumen 2: Diccionario de Psicología. España, 1998. Editorial Océano. Página 841].

 

 

Para el budismo (doctrina filosófica y religiosa, derivada del brahmanismo, fundada en la india en el siglo VI a. C., por el buda Gotama) “Es complicado… En muchas tradiciones, como es el caso del budismo, se considera que la homosexualidad es una mala conducta sexual. Mi posición es que debe haber coherencia. Hay muchos no creyentes. Aquellos que tengan una creencia religiosa deben seguirla según su tradición. Una vez que se acepta la religión hay que ser serios con ella. Los que no tienen esa concepción de la religión pueden decidir por ellos mismos. Y si quieren estar con personas del mismo sexo, es cosa suya; no hay problema” [“¿El último Dalai?”. David López. GQ México (Gentlemen’s Quarterly). Volumen 4. Número 32. Diciembre 2009 – Enero 2010. Página 150].

El respeto siempre será la mejor manera de encontrar la felicidad y permitirles a los demás que vivan en felicidad o bien, no entorpecer su camino en la vida. Porque mucha gente que no ha encontrado la felicidad en sus almas, en su vida,

 

lejos de buscarla reprime a los demás que ya la lograron o están en busca de ella.

Descalificaciones al mundo por un perfecto pecador

 

La iglesia insiste en opinar de una manera irresponsable, irrespetuosa y sin bases científicas. Dios dijo “dejad que los niños se acerquen a mí, que de ellos será el reino de los cielos”, refiriéndose a que los niños son puros, inocentes de cualquier maldad, perfectamente moldeables para el bien o el mal… y muchos sacerdotes apelan a ésta frase para abusar sexualmente de ellos. Sin ningún escrúpulo y neciamente insistiendo que están haciendo todo en nombre de Dios —afirmación tan embustera—.

Y podría decir que parte de la culpa de esos abusos son por el “celibato” que deben tener los misioneros de Dios, pero que sólo lo llevan a cabo en el discurso. Pero no son actos justificables. Si realmente hicieran lo correcto (como afirman, lo hacen siempre), los entregarían a las autoridades correspondientes para que sean juzgados por la ley ciudadana, y cumplan su respectiva condena. Sin embargo, no es así. Sólo es hipocresía enmascarada de una falaz moral.

 

Los culpables de destrozarle a miles de niños la infancia, la inocencia, la sexualidad, las emociones, la vida misma, incluso de familias enteras, son encubiertos por los que dicen hacer exactamente lo que dicta la palabra de Dios. Se convierten en cómplices de actos tan atroces. Aplicando la ley, es culpable quien comete el delito como quien lo encubre intencional y ventajosamente.

 

 

Miles de seres humanos mueren al año en todo el mundo a causa de la pobreza extrema provocada por gobernantes incapaces e inhumanos. La iglesia católica vive en una opulencia asombrosa. Y esa opulencia también se las ordenó la palabra de Dios.

 

Una disculpa para un acto atroz y monstruoso

 

Hace unos días, Juan Sandoval Iñiguez dijo que la resolución positiva que proveyera la Asamblea legislativa del Distrito Federal para legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo y la posibilidad de adoptar niños era “una estupidez”.

 

Mientras que la agencia de noticias ‘Associated Press’ (AP), informara sobre la renuncia de dos obispos católicos de Irlanda en plena navidad, como consecuencia de una investigación sobre abuso sexual infantil encubierto durante décadas por la iglesia en la arquidiócesis de Dublín.

 

 

Eamonn Walsh y Ray Field, ofrecieron una disculpa a las víctimas del abuso sexual contra menores mientras anunciaban sus renuncias en la misa de navidad. Mencionaron en un comunicado que esperaban que sus retiradas “pudieran ayudar a lograr la paz y la reconciliación de Jesucristo con las víctimas y los supervivientes del abuso sexual. Nuevamente les pedimos perdón a ellos. Nuestros pensamientos y oraciones están con aquellos que han hablado tan valientemente y aquellos que continúan sufriendo en silencio”.

 

 

Y no fueron los únicos casos en que miembros de la iglesia católica son descubiertos por la policía y la opinión pública, e inmediatamente son obligados a renunciar. También se vieron envueltos en escándalos de pedofilia los obispos Donal Murray de Limerick y Jim Moriarty de Kildare, por una investigación que duró tres años para desenmascararlos y saber por qué tantos sacerdotes lograban escapar de la justicia de Dublín por mucho tiempo.

 

 

Otro caso es el del sacerdote Martín Drennan de Galway, que continúa ejerciendo, insiste en que nunca puso en peligro a los niños y que no renunciará. Y muchos sacerdotes en la misma situación se escudaban al pedir disculpas, pero de manera individual no habían hecho nada malo.

 

La pesquisa se realizó a través de una orden que el gobierno giró y descubrió que los líderes de la iglesia de Dublín pasaron décadas encubriendo a más de 170 sacerdotes pedófilos. Comenzaron a proporcionar información a la policía sólo hasta 1995, pero hasta el 2004 mantuvieron en secreto muchos archivos sobre los reportes de abuso (con información de © 2009 AP).

 

No, no es parte del guión de una película que se agregue a las decenas de historias que vemos en la pantalla grande. Es parte de una realidad que a toda costa desean enterrar en un silencio que continúa lacerando niños y familias enteras. Y cualquier cosa les parece una estupidez. El abuso a un niño es más que una estupidez, es un delito que debe ser castigado con todo el peso de la ley. Asimismo, las naciones deben de comenzar a modificar sus leyes y tipificar el abuso infantil con la pena máxima.

 

Es ahí cuando la iglesia habla y habla. Sí, habla solamente de lo que le conviene, porque de los pecados que ellos mismos cometen no lo hacen público y tratan de comprar el silencio de las victimas para seguir manipulando al mundo, incluyendo, por supuesto, a sacerdotes.

 

Así le ocurrió al ex acólito Andrew Madden, quien denunció públicamente los intentos constantes que la iglesia hacia para comprar su silencio y proteger a un sacerdote que continuaba ejerciendo. La arquidiócesis estima que la suma final de los acuerdos legales y costos de sus procesos judiciales podría ascender a 20 millones de euros (unos 30 millones de dólares).

 

Dice una frase popular, “comienza por dentro de tu casa al barrer”. La iglesia debería hacer un acto de contrición y reflejar todos los pecados que han cometido durante siglos y así podrán entender al mundo. Pero lamentablemente sería vulnerable y ya no podrían manipular al mundo con sus historias de ficción.

 

La intolerancia por encima de Dios

 

La iglesia católica mexicana, a través de un comunicado que envió Norberto Ribera Carrera, decía que las leyes de Dios estaban muy por encima de las terrenales. Varias organizaciones en defensa de los derechos homosexuales y de la diversidad sexual denunciaron ante la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), al mismo cardenal por declaraciones homofóbicas que instruyen a la violencia contra los homosexuales.

 

Ahora sí, las iglesias dijeron “vamos todas juntas contra el matrimonio homosexual”. Qué sorpresa, porque sólo se unen para lacerar a los seres humanos. Su misión como iglesia es brindar paz a quien vive en conflicto, no a provocar conflicto a quienes deseamos la paz. Y la gente aún no quiere darse cuenta lo que estos “ministros de Dios” destruyen, en lugar de promover la paz, el amor.

 
 

Y ellos ¿no lesionan el verdadero nombre de la familia cuando muchos sacerdotes violan a mujeres y las obligan a abortar en caso de quedar embarazadas? Vaya que seguimos en el mismo dicho, lo que ellos hacen es en nombre de Dios. Qué vergüenza de seres humanos. Cabe resaltar que muchos otros, sí promueven el sentido del amor, el respeto y la tolerancia, pero son los pocos.


 

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© La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

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