CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 072:
Homosexuales perseguidos por odio Nazi

 
 
 
CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

En la Alemania antigua fueron considerados tres Reich (Estado) o tres formas de gobierno. El primer Reich fue nombrado ‘Sacro Imperio Romano Germánico’ cuya duración fue del año 962 a 1806. Posteriormente llegó el ‘Imperio de Bismarck’ arraigando de 1871 a 1918. Y finalmente, el ‘Régimen Nazi’ que azotó a millones de judíos durante 12 años (1933-1945).

 

El ‘Imperio de Bismarck’ fue considerado un gobierno liberal, en donde existían clubes nocturnos, lugares de encuentro, cabarets y bares para la esfera homosexual. En algunos de éstos sitios tenían espectáculos travestís (acción mal vista por los alemanes).

 

Desde que Hitler y su imperio ‘nazi’ se apoderó de la Alemania Antigua, en 1933, millones de personas murieron después del infame genocidio perpetrado por discriminación. Dentro de esa cantidad millonaria, más de 100 mil hombres fueron perseguidos, golpeados, humillados, violados y asesinados por su preferencia homosexual.

 

También, con el arribo del ‘Régimen Nazi’, muchas leyes fueron modificadas. Los homosexuales eran considerados hombres débiles y con conductas femeninas que eran incapaces de luchar por la soberanía de Alemania. Además de no producir hijos y así, eliminando cualquier posibilidad para aumentar la tasa de natalidad alemana.

 

En general, la homosexualidad era una “enfermedad” y un ‘vicio’, siendo así un peligro para la raza.

 

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3: © 1945 Richard Grune.

 

El objetivo de los nazis no fue, precisamente, los homosexuales nativos de Alemania, a menos que su condición los llevara a sostener una vida activa en pareja. En su gran mayoría, los nazis estaban dispuestos a negociar las condenas a cambio de que los homosexuales olvidaran sus tendencias e hicieran una vida “normal”.

 

Desde 1933, las leyes se fueron haciendo más poderosas para acabar, definitivamente, con la homosexualidad: cerraron bares, centros nocturnos, clubes, puntos de reunión —llevándolos así, a la total clandestinidad—. Se impidió publicar ediciones impresas que hablaban o incitaban a la sexualidad; el caso más conocido fue el de la revista ‘La Amistad’ (‘Die Freundschaft’).

 

Tal fue el hecho de erradicar todo indicio de la homosexualidad, que corrompieron la biblioteca del ‘Instituto para la Ciencia Sexual’ en Berlín, el 6 de mayo de 1935; pues consideraban que la literatura que se albergaba en éste sitio era ‘degenerada’. Perpetraron para cauterizar más de 12 mil libros y 35 mil imágenes que jamás tuvieron una copia de seguridad. Magnus Hirschfeld, su fundador, se encontraba ofreciendo una conferencia sobre sexualidad humana en Francia; al enterarse de lo sucedido, no volvió jamás.

 

En 1934, la ‘GESTAPO’ (policía secreta estatal) realizó invasiones. Se comenzaron a instruir a la policía para que formara bases de datos en las cuales se podía encontrar a hombres que formaban parte de las actividades homosexuales. Se crearon redes de informantes (espías o soplones). Existían policías que se hacían pasar por homosexuales para afiliarse a los puntos de reunión gay; para posteriormente, clausurarlos y arrestar a los usuarios.

 

Antes de que el ‘Imperio Nazi’ hiciera su arribo, el código penal manifestaba en su párrafo 175 que sólo se considerada a la homosexualidad como ilegal. El 28 de junio de 1935 se instaló una plataforma jurídica para amplificar la cacería de los homosexuales.

 

Activistas indecentes criminales entre hombres” fue la categoría en la que englobaron a los hombres que tenían que ver sexual o amorosamente con otros hombres. Y no sólo la actividad, también se complemento que la intención o la ideología eran motivos válidos para ser considerado un ‘criminal indecente’.

Los actos de discriminación, humillación y clandestinidad para los homosexuales fueron en aumento, conforme pasaban los años. Se creó, dentro de la policía de seguridad, la primer ‘Oficina Central del Reich para Combatir el Aborto y la Homosexualidad’ (‘Richszentrale zur Bekämpfung der Homosexualität und der Abtreibung’) comandada por Josef Meisinger, el 26 de octubre de 1936. La mayor persecución de homosexuales se dio de 1937 a 1939.

 

El jefe de las SS, Heinrich Himmler, declaraba que “debemos exterminar a esa gente, raíz y rama […]; el homosexual debe de ser eliminado” [Extraído de Planta, 1986; p. 99]

 

 

El arresto no fue suficiente castigo para las personas afectas a su mismo sexo; no fue sino hasta el 4 de abril de 1938, que la GESTAPO notificó que podían ser internados en campos de concentración.

 

Los prisioneros

 

Entre 1933 y 1945, la policía arrestó aproximadamente 100,000 hombres como homosexuales. La mayoría de los 50,000 condenados por los tribunales pasaron tiempo en prisiones regulares, y entre 5,000 y 15,000 fueron internados en campos de concentración”, así lo notificó el ‘United States Holocaust Memorial Museum’ de Washington.

 

La homosexualidad, para los nazis, era una enfermedad contagiosa; pero que se podía curar. En tanto, estructuraron estrategias para “curtirlos” a través de humillaciones y jornadas de trabajo sobre humanas.

 

Al internarse en los campos de concentración, las burlas y golpizas eran parte del protocolo de bienvenida, que los guardias ofrecían a estos hombres.

 

El personal que se dedicaba a salvaguardar el bienestar de la fábrica de cohetes ‘Dora-Mittelbau’ delegaba, a los homosexuales, trabajos mortales; con el fin de ser torturados por su “vicio”, y luego sabían que morirían.

 

Las violaciones sexuales

 

Las humillaciones a los prisioneros homosexuales no sólo se enfocó a trabajos pesados; también, abusos sexuales. Para muchos presidiarios, les era más fácil escudarse en una máscara diciendo que eran ‘desviados’ para obtener así, un empleo como personal administrativo o ayudante de oficina y no ser enviado a los campos de concentración.

 

 

Sin embargo, al ingresar a las cárceles los prisioneros, uno era elegido de entre tantos para servir como “distracción” de los kapos. A cambio de favores sexuales, los kapos eran capaces de defenderlos de las agresiones de otros condenados; en tanto, de los guardias, era cuestión del individuo solamente.

 

Cuando el protector se cansaba del homosexual lo mataba —con el fin de que no hablara sobre ese tipo de protecciones que se le había otorgando—. Pero la situación no terminaba ahí, el kapo buscaba a su próxima víctima en el contiguo transporte —un hombre de edad joven—.

 

La castración

 

La castración se volvió una forma alternativa para sobrevivir; pues a cambio de veredictos minúsculos pedían la castración. Posteriormente, los jueces y oficiales de los campos de las SS podían ordenar —si así lo ameritaba— la amputación de sus genitales, inmediatamente, de un prisionero homosexual sin su aprobación.

 

Los nazis, en su afán de reivindicar la raza aria de los homosexuales, ampliaron una gama de experimentos para encontrar el antídoto a, lo que ellos llamaban, la “enfermedad”.

 

La mutilación de los órganos genitales masculinos causó enfermedad y hasta la muerte de las víctimas, sin hallar conocimientos científicos que avalaran tal teoría.

 

El triángulo rosa

 

Como si fueran reces o animales eran marcados para su filiación. Los prisioneros eran marcados, para su fácil identificación, con un  triángulo rosa, cuya significación era ‘homosexualidad’. Al traer éste sello, eran tratados muy perversamente en los campos de concentración. Según datos arrojados por diversos medios fueron un grupo muy violentado —en todos los sentidos—.

 

Éste símbolo fue muy recordado en generaciones posteriores. Incluso fue propuesto para que fungiera como el emblema de la homosexualidad en el mundo —antes de que se escogiera la bandera del arcoíris—; sin embargo, fue rechazado por considerarse un símbolo creado por asesinos.

 

Memorias del holocausto

 

Rudolf Hoess, quien fungiera como comandante en el campo de concentración de ‘Auschwitz’, comentaba que a tal grado era la tortura a la que eran sometidos los homosexuales, que estaban separados de los demás presos para prevenir que la “enfermedad” se propagara a víctimas, kapos y guardias.

 

Pierre Seel, sobreviviente del holocausto, refirió que “había participado en la comunidad homosexual local en Mulhouse. Cuando los nazis se hicieron de la ciudad, su nombre apareció en una lista de todos los homosexuales locales, a los que se les ordenó presentarse en el cuartel de la policía de Mulhouse. Se presentó por miedo a las represalias contra su familia. Tras su llegada cuenta que él y otros homosexuales fueron golpeados. A algunos de los que intentaron resistir a las SS se les arrancaron las uñas. Otros fueron violados con reglones rotos que les perforaron los intestinos, provocándoles hemorragias” [Extraído de http://es.wikipedia.org].

 

Algunos datos mencionan cifras que engloban la cantidad de homosexuales que murieron durante el gobierno de Hitler: de 10 mil a 250 mil, aproximadamente. Muchos murieron de palizas, violaciones sexuales, mutilaciones genitales, agotamientos por trabajos sobre humanos, etcétera.

 

Monumentos en memoria de los homosexuales

 

Algunos sitios, en cierta parte del mundo, instituyeron obeliscos con el objetivo de conmemorar a los miles de homosexuales que fueron brutalmente torturados y asesinados durante el periodo ‘nazi’.

 

Berlín, Ámsterdam y San Francisco son ciudades que reprueban los actos genocidas citados de 1933 a 1945. Los homosexuales fueron considerados parte de los seres humanos que sufrieron mientras Hitler gobernaba.

 

Modificaciones a la ley alemana

 

Como “delincuentes comunes” fueron considerados los homosexuales, aún después de terminada la guerra, y no como víctimas del holocausto.

 

En el 2002, se abolieron toda clase de dictámenes nazis y ofreció —el gobierno— disculpas a la comunidad gay por los actos atroces a los que fueron sometidos en el pasado.

 

 

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