CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 

Columna 077:
Irresponsabilidad y corruptelas en el IMSS

 
 

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CARDINAL®, Responsabilidad y Compromiso Fundamental
 
Por: Israel Mendoza Torres.
 
 

Desde que tengo uso de razón, los problemas para respirar se hacían más evidentes. Durante muchos años visité a una cantidad insospechada de médicos en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Sería injusto señalar que me topé con doctores incapaces, pero sí es importante subrayar que fueron la mayoría.

 

Hospitalizaciones cada ocho días por más de una década. Los viernes me convertía en cliente frecuente, cual comensal en su restaurante favorito. Era un niño, como todos, indefenso. Me asustaban las agujas que laceraban cualquier espacio de mis brazos que mostraran el asomo de una vena desinhibida.

 

La determinación sintomática siempre fue la misma: asma. Aunque nunca hubo un diagnóstico completo y expedito: las causas, alergias, cuidados a atender, tratamientos…

 

Copyright : © Fotografías tomadas de internet.

 

Estudios una y otra vez con el pediatra. No hubo razón porque perdían, siempre (así, siempre), mis estudios clínicos con los resultados. Era una broma o simple descuido (e irresponsabilidad) de gente que no aprovecha el trabajo que tiene. No lo sabía.

 

Pasaron los años y seguía con el mismo medicamento indicado desde los cuatro años. Aguardando en la sala de espera mientras las recepcionistas comían y comían en su lugar de trabajo (aún continúan con esos malos hábitos, sin dejar de mencionar el propio “salón de belleza” que se forma también en los cubículos donde se encuentran los materiales clínicos esterilizados).

 

Me resignaba a no saber  el por qué de mi enfermedad. Mis padres parecían guerreros sin descanso, ellos buscaron hasta encontrar. Rubén Meyer Gómez, un médico cuya pasión por el oficio lo ha llevado a salvar vidas de muchos infantes. Él me realizó los estudios pertinentes en su consultorio particular en Polanco —un sitio en donde yo le llamada Disneylandia por la decoración tan peculiar—, aunque el primer contacto se dio en el Hospital General de México.

 

Respondí a un tratamiento de tres años que me permitió gozar de una salud que ya veía lejana. Hoy por hoy, tan fresco como la mañana desde hace ya más de una década. Tanto tiempo esperé en el IMSS y la solución nunca salió de ahí.

 

Jamás volví al Seguro Social (mismo que le seguía descontando a mi padre la cuota de ley). No al menos en calidad de beneficiario (porque no lo soy). Pero sí he acudido como acompañante de familiares. En esas visitas he podido percatarme a qué grado son tratados los derechohabientes:

 

 

  • Impuntualidad de médicos y personal administrativo.

  • Sistema con calidad deficiente.

  • Irresponsabilidad de médicos ante la gravedad de algún paciente.

  • Expedientes no encontrados por la “flojera” que les da a los encargados de buscarlo si no lo hayan en el sitio común (si no está ahí es porque ellos no lo pusieron en su lugar… es lógico).

  • Médicos que diagnostican desde su asiento (con sólo mirar al paciente ya determinaron el malestar que cargan).

 

… mucha más ineficiencia, ineptitud, corrupción, impertinencias, pero un informe federal determinó que la gente está “a gusto” con el trato y servicio que brindan en el organismo de salud gubernamental. La gente decide no inscribir una queja formal (por escrito) por la burocracia y temor a las represalias que los mismos involucrados puedan ejercer con el paciente.

 

Las represalias es común entre este tipo de servidores públicos. Si el paciente se atreve a frenar los malos tratos y falta de seriedad del médico que le atendió, le es tratado peor que en sus visitas anteriores. Y es que, en muchos de los casos, las quejas por escrito no fructifican por que el tráfico de influencias es evidente. Es común en muchos casos las quejas no lleguen, ni siquiera, al director del hospital.

 

Los trabajadores niegan la versión de miles de beneficiarios. Un beneficio que le otorga el Gobierno Federal al empleado regular, pero es un mero discurso maquillado: el servicio es un DERECHO otorgado por ellos mismos, pues la Seguridad Social no es un regalo, es descontado de sus salarios una cuota general.

 

Aún sigo sin comprender el por qué estudian medicina estos individuos si no conocen la labor humanitaria, si no tienen la paciencia con los enfermos, si no hay capacidad intelectual para revisar a los pacientes en sus dolencias… ¿tanto cuesta levantarse de su asiento para realizar sus trabajo?…

 

Pero sí sigo comprendiendo que esos son los motivos por los cuales no desean la privatización del IMSS. La gente incompetente sigue gozando de sus ‘derechos’ por la fuerza que les brinda el sindicato. Sindicato que lejos de ayudar a sus agremiados, los convierte en seres inmóviles, de poca iniciativa, de sensibilidad nula, de los elementos básicos que debería poseer todo ser humano ante un semejante en dificultades.

 

La fuerza que mantiene el sindicato del Seguro Social es inalienable, y eso ha generado la impunidad para sus miembros. Los líderes sindicales, lejos de servir a su comunidad mediante leyes internas que protejan (en casos que lo ameriten) y castigue (en casos que lo ameriten, como se enunció anteriormente) a sus agremiados, buscan el enriquecimiento ilícito.

Muchos sindicatos, como el del Seguro Social, entre otras funciones, fungen como fuerza para mítines, huelgas que pueden paralizar a una ciudad entera… pero todo bajo órdenes de partidos políticos o funcionarios públicos en particular.

 

Los casos de ineficiencia seguirán hasta que no haya reformas internas en el Sindicato del Seguro Social. Muchos médicos que buscan servir a los derechohabientes conforme a su ética profesional son limitados por la falta de recursos materiales y económicos argumentando que el IMSS está pasando por una crisis económica irremediable.

 

Tan es la crisis evidente que cuando los Secretarios de Salud Pública, Federal y Locales, dan conferencias de prensa, congresos internos o externos, reuniones de trabajo la opulencia se desborda en escenografías, pantallas gigantes, comilonas de lujo…

 

Actualmente, el Gobierno Federal ordenó cambiar todos los carnet (librillo de citas entregados a derechohabientes) y credenciales de identificación personal ante el instituto de salud pública por material nuevo que contiene la insignia Federal.

 

 

Por qué no se hizo desde el principio. La respuesta es clara: los comicios electorales para elegir a Gobernadores de algunos estados de la República en este año, y las elecciones Presidenciales para el año venidero. Propaganda disfrazada. Y aunque la ley les obliga a no utilizar a las instituciones públicas y los servicios brindados por estas como estandarte partidista, no hay freno.

 

Y como le respondiera el ex presidente de los Estados Unidos de Norteamérica Richard Nixon al comunicador David Frost, en la entrevista de la verdad y derrocamiento público de Nixon, “todo es ilegal, pero cuando un Presidente lo hace deja de serlo”. Así ocurre en nuestro país, mientras los políticos abrazan la idea de seguir en cargos públicos, los ciudadanos mexicanos, muchos, les entregan la frazada completa para que lleguen a su cometido.

 

Ahí es donde radica el problema: todos nos quejamos, pero pocos hacemos algo, y muchos continúan venerando a servidores públicos corruptos y ladrones. No por el hecho de ser homosexuales tenemos menos problemas. No por ser homosexuales no nos afecta. No por ser homosexuales pensamos más allá de colores y brillantes.

 

¿En dónde radica la raíz del mal?

 

Siempre lo digo, una de las causas (si es que no la principal), es la falta de buena educación: tan pobre y brindada desde niños en este país. El problema está dentro de nuestras familias: no inculcamos valores éticos, humanos y sociales. El problema no es ver la mancha que el otro tiene en su cara, sino que no nos limpiamos la nuestra antes de criticar la del inmediato.

 

 

El problema está en muchos que se conforman con la educación recibida en las escuelas. No buscan. No se alimentan de nuevas teorías. No tienen sed de nuevas formas y fondos.

 

No  queremos más Conalep que sólo segrega la capacidad mental de los estudiantes. Queremos universidades bien estructuradas, con profesores capaces: mental y humanamente. Queremos profesionistas con mentes capaces. Queremos gente preparada que tenga la oportunidad de mostrar sus conocimientos a las empresas públicas y privadas.

Ya no queremos a los mismos “dinosaurios” dirigiendo a nuestro País, a nuestros Estados, a nuestras Delegaciones, a nuestros Municipios que se autocalifican como “hacedores de carreras políticas”.

 

Queremos gente honesta, valiente, inconforme con la injusticia… queremos ciudadanos de verdad y no de plástico.

 

Pero aún somos pocos los buscamos ese objetivo, pocos que realmente se comprometan con su país, con el bienestar propio pero no en base al de los demás…

 

Se llegaron las vacaciones…

 

Felices vacaciones de Semana Santa. Por favor, cuídense y protejan a los suyos.

 

 

IMPORTANTE: Copyright © 2011 Israel Mendoza Torres. La columna ‘Cardinal’, así como El logotipo y nombre de ‘Cardinal’, están resguardados bajo los términos del Derecho de Autor. Prohibida su reproducción parcial o total sin autorización por escrito de su autor.

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La vida no es más que el fruto de lo que vamos construyendo. No hagamos lo que no queremos que un día nos hagan a nosotros; porque el tiempo es sabio y pone todo en su lugar, tarde o temprano. . . No hagamos sexo por el simple hecho de hacerlo; porque las enfermedades serán la peor consecuencia… La mejor arma contra la ignorancia es la lectura; aprendamos a leer más para ampliar nuevos horizontes en nuestra mente…

 

 

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¡Hasta la próxima!
 

 
 
 
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